Las etiquetas que vienen

Viejos conocidos ya, los códigos bidimensionales (QR, bidi y demás familia), empiezan a implantarse seriamente en España de cara al público (hace años que se utilizan para control de stock), poco a poco, sin hacer mucho ruido. En países como Japón, ya son como el pan de cada día, con el lector de QR como aplicación imprescindible en cualquier móvil que se pretenda vender. Los códigos se utilizan como identificador de productos, en publicidad escrita, en señales, en carteles de información turística, incluso en TV! Su utilización sirve de enlace para ampliar la información o para acceder a servicios adicionales. Se dice de ellos que: “conectan el mundo físico y real con el virtual”.

Su funcionamiento no varía demasiado de el del tradicional código de barras. Utilizando un lector en el móvil (una aplicación que sirve para “leer” estos códigos) se pueden identificar fácilmente los datos escondidos tras el código. Estos datos bien pueden ser un número de teléfono, una dirección de e-mail, un mensaje en texto o una dirección url. Este último caso es el más interesante, puesto que se puede acceder a más información multimedia sobre el producto, lugar, persona, promoción, etc… al que se refiera el código. El algoritmo para el cálculo de estos códigos (en el caso de los QR) es de acceso “libre” (aunque una vez quise adquirirlo y tenía que pagar la friolera de 150$… ) lo que favorece que aparezcan cada vez más empresas y aplicaciones que los utilizan.

Sin embargo, esto no se queda sólo aqui, pues en la retaguardia de los bidimensionales espera ansioso el RFID.  El RFID es un sistema de almacenamiento y recuperación de información que utiliza etiquetas o tags, muy parecidas a las que se utilizan actualmente en las grandes superficies para la seguridad, aunque más pequeñitas. Estas etiquetas, hablando en grosso modo, son pequeños circuitos pasivos que se “activan” ante la proximidad de un emisor-receptor RFID, y pueden comunicarse con él. De esta forma, pueden contener información de la misma manera que los códigos gráficos lo hacen.

Ventajas frente a los códigos: no hace falta contacto directo; sólo proximidad, lo cuál eleva el número de posibilidades de forma exponencial (hay gente que habla de incorporaciones al tejido humano). Desventajas: su utilización futura depende del número de móviles que empiecen a incluir el hardware necesario, lo cuál se empieza a complicar, dado el número de funcionalidades y tecnologías que empiezan a converger en los actuales dispositivos (como Wi-Fi, bluetooth, el futuro UWB). Al final será una lucha más de las que se libran en los despachos de las grandes compañías con fajos de billetes por medio, como ocurrió entre VHS y Betacam, y la más reciente, HD-DVD y Blueray.

Lo que está claro es que en un futuro no muy muy lejano podremos etiquetar el mundo de una forma completamente diferente a la que usamos hoy.

Otros artículos interesantes al respecto:

Códigos QR en la Wikipedia

RFID en la Wikipedia

Artículo sobre uso del QR en Japón

Artículo sobre usos de NFC y RFID

PD: Cuando se publique esta entrada estaré disfrutando de la maravillosa voz de Russian Red en el concierto que ha organizado el Aula de Jazz de la ULPGC!

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Publicado en: movil

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