Gente X, Y, N y P

Douglas McGregor, nació en 1906, en Detroit. Se licenció y doctoró en Psicología y construyó su carrera profesional sobre la dirección de Recursos Humanos. En 1960, enunció las famosas Teoría X y Teoría Y sobre comportamiento de los trabajadores, tan vigentes entonces, como ahora. Se trata de dos teorías totalmente contrapuestas que intentan explicar el comportamiento de los trabajadores así como la manera en que éste es percibido (o condicionado) por la persona que está al mando.

Según la teoría X, el ser humano tiene una repugnancia intrínseca hacia el trabajo y lo evita si puede. Eso implica que:

  • Por su repungnancia hacia el trabajo, mucha gente debe ser controlada y amenazada para que puedan trabajar lo suficientemente duro.
  • La mayoría de las personas prefiere ser dirigida, no le gusta la responsabilidad y desea tener seguridad sobre todo lo que hace.
  • Las organizaciones que creen esta teoría hacen uso de una dura gestión con castigos y controles severos.
  • Los directores o superiores del tipo Teoría X no le da a su equipo la oportunidad de comportarse de otro modo, así que terminan comportándose de la manera que predice la teoría X.

La teoría Y, tiene una perspectiva totalmente contraria, y asume que:

  • El desarrollo del esfuerzo físico y mental en el trabajo es tan natural como en el tiempo de ocio. Al ser humano normalmente no le disgusta trabajar.
  • El control externo y la amenaza de castigo no son los únicos medios de encauzar el esfuerzo humano hacia los objetivos de la organización, el hombre debe dirigirse y controlarse a sí mismo, motivado por los objetivos de la organización con la que se compromete.
  • Un gran número de personas es capaz de desarrollar de forma relativamente alta la imaginación, el ingenio y la capacidad creadora para resolver los problemas de la empresa.
  • En muchos casos, el problema es que el potencial intelectual del ser humano está siendo utilizado sólo en parte.

Aunque parece que la teoría X es la más extendida (sobretodo en empresas manufactureras o dónde la producción está muy parametrizada), hoy en día se considera obsoleta. Sin embargo, el mismo McGregor admite que muchas personas pueden no haber alcanzado el nivel suficiente de madurez necesario para formar parte de la teoría Y. y pueden tomarse la libertad propuesta por esta teoría como una ventaja para no hacer nada, por lo que necesitan controles más estrictos que el resto de los trabajadores. De ahí a que se asuma que no se puede interpretar la teoría X o la teoría Y como un todo, sino como una característica inherente a cada persona.

Inspirada en esta teoría, y por supuesto, partiendo de mis mínimos conocimientos sobre la condición humana y la psicología del trabajo, me he inventado una nueva teoría: el empleado N y el empleado P. El trabajador N (de Negativo), primo lejano del trabajador X, lo ve todo negro. Cualquier pequeño tropiezo es bueno para quejarse, en vez de afanarse en busca una solución. Cualquier problema, es culpa de los otros, por supuesto, y él no tiene porque estar cargándo con los muertos de otro. El empleado N, odia la responsabilidad si no significa más dinero en su cartera, aunque le encanta el poder. También detesta pensar por sí mismo, y no le gusta que el resto de las personas no estén a la altura de la circunstacias (como dudablemente está él). Sin embargo, el trabajador P (de Positivo, of course), en vez de lamentarse (o tras un corto episodio de lamentos) se pone manos a la obra para solucionar cualquier problema. Le encanta poder tener libertad para utilizar su creatividad y margen de movimiento que le permita tener iniciativa. Puede no tener idea, pero se busca la vida para encontrar las respuestas a sus preguntas. Si alguien se equivoca, le ayuda en la búsqueda de soluciones para paliar el daño que ha hecho su equivocación. Se integra y participa tanto de los triunfos como de los fracasos.

Al final, me imagino que mi teoría, no se acerca tanto a la psicología del trabajo, como a la propia psicología humana y a las perspectivas con las que afronta la vida cada persona. La vieja lucha entre pesimista y optimista. Lo peor de todo esto, es que parece que muchas veces las personas N terminan contaminando a las personas P. Necesitamos más gente P en este mundo!

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