May 22 2009

El Internet de las pequeñas cosas

Se conoce como “Internet de las cosas” (the Internet of things)  un nuevo concepto que se refiere a la interconexión entre objetos de la vida real que interactuarían entre sí como si de una red social se tratara. Esta idea surgió en el Auto-ID Center, laboratorio que investiga en el campo de las redes RFID y de las tecnologías de sensores emergentes. Este laboratorio está situado actualmente en el MIT.

Pero… ¿Cosas y red social? La verdad es que la primera vez que lo lees no es fácil de entender. Significa que, de aquí a unos años, podremos “etiquetar electrónicamente” las cosas u objetos. Mediante estas etiquetas serán capaz de interactuar y comunicarse con otros objetos igualmente etiquetados a través del conocídisimo protocolo IP (IPv6). Estos objetos pueden ser desde móviles y ordenadores hasta coches, latas, libros y pares de zapatos. No se nos escapa que nuestra vida diaria experimentará una gran transformación.

Las tecnologías usadas para ello serán (o estarán inspiradas en) bluetooth, RFID, Zigbee o UWB. En palabras llanas: seguridad, bajo consumo y velocidades cada vez más impresionantes.

Las aplicaciones, solo tienen el límite que nuestra imaginación pueda concederles (se dice que cada ser humano está rodeado de entre 1000 a 5000 objetos!). Desde el punto de vista práctico: sistemas de pago automático sin mover un dedo, sistemas de stock (y no sólo en grandes almacenes, imagináte que tu ordenador puede generar una lista de todas las cosas que tienes en tu habitación), sistemas de información crm más fiables. Desde el punto de vista fantasioso y soñador: selección automática de artículos basada en aprendizaje y en inteligencia artificial, por poner un ejemplo (es decir, que vayas al súper y un pequeño Bender ya te haya hecho la compra).

Lo mejor es que no vamos a tener que esperar tanto como parece, ya hay empresas que están empezando a comercializar soluciones de este tipo. Como Violet y su Mir:ror, un “espejito” que identifica las etiquetas Ztamps, con las que puedes identificar tus objetos. Por otro lado, también comercializan un simpático conejito que ofrece información ambiental sobre eventos que ocurren en tu ordenador o en Internet, como recepción de emails, actualización de feeds, etc. Como vale más una imagen que mil palabras, dejo dos videos que he sacado de este post, dónde hay más información respecto a otras compañías relacionadas con el internet de las cosas.


Apr 30 2009

Las etiquetas que vienen

Viejos conocidos ya, los códigos bidimensionales (QR, bidi y demás familia), empiezan a implantarse seriamente en España de cara al público (hace años que se utilizan para control de stock), poco a poco, sin hacer mucho ruido. En países como Japón, ya son como el pan de cada día, con el lector de QR como aplicación imprescindible en cualquier móvil que se pretenda vender. Los códigos se utilizan como identificador de productos, en publicidad escrita, en señales, en carteles de información turística, incluso en TV! Su utilización sirve de enlace para ampliar la información o para acceder a servicios adicionales. Se dice de ellos que: “conectan el mundo físico y real con el virtual”.

Su funcionamiento no varía demasiado de el del tradicional código de barras. Utilizando un lector en el móvil (una aplicación que sirve para “leer” estos códigos) se pueden identificar fácilmente los datos escondidos tras el código. Estos datos bien pueden ser un número de teléfono, una dirección de e-mail, un mensaje en texto o una dirección url. Este último caso es el más interesante, puesto que se puede acceder a más información multimedia sobre el producto, lugar, persona, promoción, etc… al que se refiera el código. El algoritmo para el cálculo de estos códigos (en el caso de los QR) es de acceso “libre” (aunque una vez quise adquirirlo y tenía que pagar la friolera de 150$… ) lo que favorece que aparezcan cada vez más empresas y aplicaciones que los utilizan.

Sin embargo, esto no se queda sólo aqui, pues en la retaguardia de los bidimensionales espera ansioso el RFID.  El RFID es un sistema de almacenamiento y recuperación de información que utiliza etiquetas o tags, muy parecidas a las que se utilizan actualmente en las grandes superficies para la seguridad, aunque más pequeñitas. Estas etiquetas, hablando en grosso modo, son pequeños circuitos pasivos que se “activan” ante la proximidad de un emisor-receptor RFID, y pueden comunicarse con él. De esta forma, pueden contener información de la misma manera que los códigos gráficos lo hacen.

Ventajas frente a los códigos: no hace falta contacto directo; sólo proximidad, lo cuál eleva el número de posibilidades de forma exponencial (hay gente que habla de incorporaciones al tejido humano). Desventajas: su utilización futura depende del número de móviles que empiecen a incluir el hardware necesario, lo cuál se empieza a complicar, dado el número de funcionalidades y tecnologías que empiezan a converger en los actuales dispositivos (como Wi-Fi, bluetooth, el futuro UWB). Al final será una lucha más de las que se libran en los despachos de las grandes compañías con fajos de billetes por medio, como ocurrió entre VHS y Betacam, y la más reciente, HD-DVD y Blueray.

Lo que está claro es que en un futuro no muy muy lejano podremos etiquetar el mundo de una forma completamente diferente a la que usamos hoy.

Otros artículos interesantes al respecto:

Códigos QR en la Wikipedia

RFID en la Wikipedia

Artículo sobre uso del QR en Japón

Artículo sobre usos de NFC y RFID

PD: Cuando se publique esta entrada estaré disfrutando de la maravillosa voz de Russian Red en el concierto que ha organizado el Aula de Jazz de la ULPGC!